Diván pata Todos

E/Psicología Yosmar Fernández Villegas

martes, 24 de enero de 2017

¿Habla de más y se mete en problemas?

E/Psic. Yosmar Fernández CNP 19.899. Teléf.: 0426-8723699 Correo:divanparatodos@gmail.com
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“La lengua es el castigo del cuerpo”, “Todo lo que diga podrá ser usado en su contra”, “las palabras tienen poder”, entre otras, permiten puntos de partida para analizar lo que significan las palabras y la forma en que se usan. Desde la perspectiva psicológica las palabras que dan forma al lenguaje, son una manera de comunicación, que proyecta pensamientos, preocupaciones.

Con ellas se logra proyectar la personalidad del ser humano, también sus carencias frustraciones y necesidades, tales como la necesidad de ser reconocido, valorado y tomado en cuenta, así como también enaltecido frente a una persona en particular, lo que puede deberse a baja autoestima, frustración en alguna actividad o situación no lograda que la otra persona si logró, entre otras.

Por estas razones ocultas en el inconsciente, la persona habla, porque lo que se encuentra en el inconsciente siempre quiere manifestarse; lo que ocurre es que la misma persona no se da cuenta de éste fenómeno psicoanalítico, que llena al ser humano de mecanismos de defensa para mantenerse a toda costa equilibrada y “feliz”.

Uno de los mecanismos de defensa más usados es la proyección, a través del cual la persona proyecta en otras personas sus propios conflictos no resueltos y habla de ellos atribuyéndoselos a otros, por diversas situaciones, las cuales el hablador adereza en la mayoría de los casos, con elementos no presentes en el contexto real, lo que da como resultado un chisme sin fundamento.

La falta de uso de raciocinio propio del adulto, y ese deseo imperioso de permanecer fieles a ese padre interno o como se llama en psicología el “súper yo”, hace que el “yo”, no pueda controlar adecuadamente la situación y la persona se deje llevar por esas necesidades inconscientes, metiéndose en problemas e intentando meter en problemas a otras personas.

Por todo lo antes expuesto, es necesario reconocer las debilidades y aceptarlas como parte de la vida y la personalidad de cada quien, abandonando la rigidez del padre interno, para usar más el adulto que todos llevamos dentro y que es más racional, de manera que se encuentre el equilibrio y se pueda gozar de mayor habilidad para mantener relaciones interpersonales.

Otro que a veces actúa también es el niño interior, quien se guía por las emociones y tampoco se centra en el trabajo racional, lo que también puede resultar perjudicial. De éste modo el desequilibrio se apodera de la persona y se generan psicopatologías que hay que abordar clínicamente, puesto que la vida de la persona en el ámbito laboral, personal, familiar, emocional y/o social se vuelve un caos.

Recomendaciones
Es necesario que la persona se enfrente con sus propias debilidades.
Es necesario que se acepte tal cual es, con sus virtudes y sus defectos.
Es importante que evalúe su conducta y se dé cuenta de lo que hay detrás de los comentarios sin fundamento que le hace a las demás personas, sobre situaciones de su entorno, lo que hace que usted perjudique a los demás y sea usted una persona tóxica.
De ser posible escriba sus virtudes y defectos, así como sus necesidades para poder reconocerlas y enfrentarse a ellas.
Evalúe lo que dice para que se dé cuenta ¿en qué parte del cuento inventó cosas y por qué?
Evalúe por qué siente la necesidad de entablar conversaciones sobre los demás, aclarando qué quiere que tomen en cuenta de usted mismo cuando hace eso.
Debe centrarse en tratar de resolver sus conflictos internos, buscando ayuda profesional si no sabe si no sabe cómo hacerlo.
Recuerde que siempre cuenta con un profesional de la psicología, también con Diván para Todos digital y radial para su orientación oportuna, y que ésta información está diseñada para usted, es orientación gratuita para gente inteligente.

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