Diván pata Todos

E/Psicología Yosmar Fernández Villegas

miércoles, 31 de agosto de 2016

Hipocondríacos… ¿están o no enfermos?

E/Psic. Yosmar Fernández, Teléf.: 0426-8723699 Correo:divanparatodos@gmail.com
Twitter: @divan_paratodos / Instagram y facebook: divanparatodos


La respuesta es sí. Con esta aseveración inicio diciendo que los síntomas en personas con hipocondría si existen y si sienten todo lo que manifiestan. La negación de estas personas a aceptar que padecen esta psicopatología, radica en que se les diga que no tienen nada, cuando si tienen y ellos siguen sintiendo cualquier cantidad de sensaciones que les causan ansiedad.

Las personas que padecen hipocondría sienten preocupación y miedo de padecer algo grave no identificado y por lo que pudieran morir, a esta conclusión pueden llegar, con tan solo prestar atención a los síntomas somáticos e interpretarlos y adjudicarlos a alguna enfermedad a la que temen.

Muchos hipocondriacos no presentan síntomas suficientes que permitan un criterio diagnóstico clínico, sin embargo otros si descubren diversas patologías clínicas que les aquejan, pero que vienen asociadas a síntomas concominantes de origen psicológico, cuando éstas se presentan con ataques de pánico y diversas ansiedades que paralizan la vida del sujeto.

La familia juega un papel preponderante en la evolución de la psicopatología, cuando las emociones manifiestas se escuchan constantemente por parte de quienes rodean la persona que padece los síntomas hipocondriacos, es decir, cuando se intenta contrarrestar o concientizar la persona insistiéndole que no tiene nada y que son ideas nada más.

Esto conlleva a que la persona hipocondriaca se aferre más a su concepto, busque mayor ayuda de médicos especializados y causa roses y enfrentamientos familiares, sin que con ello se obtengan resultados positivos, por lo que no es recomendable cargar su ambiente de comentarios que ataquen la persona y no el problema.

Características descriptivas extraídas del DSM-IV-TR 1995.
A menudo los pacientes suelen presentar su historia clínica de manera muy detallada y extensa. Es frecuente la presencia de peregrinaciones médicas con frustración y enfado por creer que no reciben la atención apropiada y se resisten a ser remitidos a profesionales de la salud mental.

Las exploraciones diagnósticas repetidas pueden provocar gastos de dinero, se pueden ver alteradas las relaciones familiares y laborales a menos que el hipocondríaco limite sus preocupaciones a horarios no laborales, pero estas son las únicas que calman su ansiedad. En casos más graves el individuo con hipocondría puede llegar a la invalidez total.

Las enfermedades graves, particularmente en la infancia, y los antecedentes de alguna enfermedad en miembros de la familia se asocian a la aparición de hipocondría. Se cree que las situaciones de estrés psicosocial, sobre todo la muerte de alguna persona cercana, pueden precipitar la aparición de este trastorno.

Recomendaciones
Para que una persona se pueda diagnosticar con hipocondría debe estar presentando estos síntomas por al menos 6 meses. Es recomendable que la familia comprenda la situación para evitar comentarios y ataques, también es prudente la atención multidisciplinaria por parte del psiquiatra y el psicólogo.

Hacer acompañamiento en el proceso de recuperación, sobre todo por parte de su apoyo social primario (la familia), para evolucionar a través de las tareas puestas por el terapeuta.

Desarrollar actividades reconfortantes y placenteras que le distraigan, para evadir los pensamientos que generan ansiedad y preocupación.

Comprender las recaídas como parte del proceso de recuperación, pero insistir en el proceso con determinación y voluntad.

Aprender nuevos conceptos sobre el funcionamiento del cuerpo, haciendo comparaciones racionales con las personas a su alrededor, hasta establecer un concepto más funcional y armónico sobre su cuerpo y las señales que este emite.

Todo esto de la mano con su psicólogo y psiquiatra.


jueves, 25 de agosto de 2016

Perdón

E/Psic. Yosmar Fernández, Teléf.: 0426-8723699 Correo:divanparatodos@gmail.com
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Imagen cortesía de: http://palabraenaccion.org/inicio/el-poder-del-perdon/

El perdón es un tema muy polémico, álgido y que genera muchas emociones y disociaciones en lo que se piensa al respecto, porque por un lado se siente muchas veces remordimientos por no poder perdonar, pero por el otro el dolor de haber sido herido, rechazado o vulnerado, que se resume en el orgullo, se apodera del ser humano y actúa impidiendo que se pueda dar ese perdón.

En tal sentido se puede entender la disociación en los pensamientos que se presentan en distintas oportunidades, dando lugar a la confusión. También los pensamientos giran en torno al resentimiento de saber que esa persona causó un daño que a usted le costará reparar, porque generó sentimientos y sensaciones desagradables.

La dificultad para perdonar se basa igualmente en la equivocada manera de pensar que se tiene en torno a las demás personas, y las grandes expectativas que se tienen de manera consciente o inconsciente, y que hacen al ser humano, ser exigente con los demás, sin darse cuenta, que el sí mismo, en muchas ocasiones comete iguales errores con otras personas.

Es decir, lo que otros hacen y tanto duele, a veces es lo que si mismo hace y lastima a otros, pero el ser humano, no tiene la capacidad para medirlo con la misma dureza, como se mide lo que se siente en carne propia, ya que el dolor es lo que hace que las personas se den cuenta de la gravedad de alguna circunstancia, así como también el conocer las justificaciones de haber actuado de determinada manera.

Por eso es importante cuando se quiere perdonar, hacer una lista de cosas que usted mismo ha hecho a otras personas y que han causado un daño, esa lista de cosas pueden ser cosas hechas con o sin intención de lastimar, encuéntrese con la realidad de que usted no es perfecto y que también ha causado dolor y sufrimiento a los demás.

Después justifique sus acciones, pensando por qué hizo cada cosa que hizo a los demás, así podrá identificar las razones que tuvo para comportarse de una manera determinada; y por último contrástelo con lo que no puede perdonar desde el punto de vista de la persona que lo hirió, de esta manera podrá comprender su posición como ser humano al igual que usted y podrá perdonar con mayor facilidad.

Recuerde que el perdón es indispensable para la salud mental y física y que ese rencor que no ha podido liberar solo causa daños a usted mismo, y no a la persona que usted no puede perdonar. Si necesita ayuda para alcanzar procesos que por sí mismo no puede lograr, busque ayuda profesional con un profesional de la psicología o de la psiquiatría. Trate de manera adecuada su salud mental, que no es un juego.

Orientación básica:
Psicólogo: profesional especializado en la comprensión y modificación de conductas, aplica técnicas terapéuticas, diagnostica y trata síntomas de psicopatologías psíquicas personales, familiares y sociales, aplica métodos psicométricos y proyectivos.
Psiquiatra: médico especializado en enfermedades mentales, diagnostica y aplica terapia farmacológica, electromagnética y técnicas terapéuticas para mejorar los procesos psico-emocionales asociados a los desequilibrios orgánicos.
Psicopedagogo: profesional de la educación, especializado en el diagnóstico y tratamiento exclusivo de problemas de aprendizaje.
Magister en orientación de la conducta: profesional de cualquier carrera, especializado en orientar sobre conductas que tengan base en errores de concepto y referir al profesional de psicología cuando se sospeche de alguna psicopatología.

miércoles, 17 de agosto de 2016

El Divorcio

E/Psic. Yosmar Fernández, Teléf.: 0426-8723699 Correo:divanparatodos@gmail.com
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Imagen cortesía de: http://www.bellomagazine.com/es/divorcio

En la vida las situaciones que se presentan son diversas, en oportunidades hay momentos para disfrutar, reír, sentirse feliz, sentir que la vida le sonríe y que es dueño del mundo, estas ocasiones son el nacimiento de un niño, un matrimonio, cumpleaños, graduaciones, celebraciones de todo tipo, sin embargo lamentablemente los momentos tristes y de difícil enfrentamiento también forman parte del día a día.

Entre estos momentos realmente difíciles se encuentra la muerte de un ser querido, la separación de la pareja, la jubilación, el fracaso en algún negocio, ser víctima de alguna tragedia natural o no, en fin. La vida trae consigo momentos distintos y para muchos de ellos no hay preparación previa.

Tal es el caso de un divorcio, ya que el matrimonio representa la voluntad de permanecer unidos para siempre. Cuando esto sucede muchas veces puede representar quitarse un peso de encima, pero en otros casos puede resultar doloroso y generar sentimientos de inferioridad, fracaso, autodeficiencia, intolerancia a situaciones que hacen que la persona se vuelva hostil, etc.

Lo primero que hay que saber es que es un proceso normal y que cuenta como un duelo, ya que se trata de una perdida. Eso significa que sentirse triste, llorar hasta la saciedad, y sentirse menos puede ser normal en el proceso de aceptación del cambio por el que atraviesa su vida, sin embargo es importante saber que todos los procesos tienen un principio y un fin y usted debe controlar esos tiempos.

Se trata de darse tiempo para sentirse por el piso y darse tiempo para recuperarse pensando racionalmente, es necesario que se dé cuenta que usted sigue siendo la persona de siempre, solo que ahora con una nueva experiencia enriquecedora en su vida, debe evaluar sus potencialidades, su valor y manifestarlo a través de sus acciones.

Identificar claramente sus sentimientos para encontrar la capacidad de perdonar y seguir adelante, identificar sus necesidades para poder entender lo que realmente quiere y hacia dónde debe continuar el camino; una vez que lo identifique se sentirá usted mismo(a) y tendrá valor para sobrellevar cualquier circunstancia.

Recuerde que para llorar y sentirse mal debe darse el tiempo suficiente, de manera tal que consolide los procesos previos a la recuperación, también es importante tener en cuenta que un profesional de la psicología puede guiarlo en el proceso si siente que pasa el tiempo y no se recupera como desea.

Por último debo indicar que para ser feliz, no debe estar en las condiciones que a usted le gustaría, porque nadie puede tener realmente todo lo que quiere, lo que debe hacer para alcanzar la felicidad es enfrentar su vida diariamente con optimismo, sentimientos esperanzadores y amándose cada día más.


lunes, 1 de agosto de 2016

Anhelada libertad

E/Psic. Yosmar Fernández, Teléf.: 0426-8723699 Correo:divanparatodos@gmail.com
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La libertad es el estado en el que la persona puede decidir sobre su futuro, el camino a escoger, la ropa qué usar, el peinado que ponerse, el sitio a dónde ir, la pareja que quiere, la conducta a elegir, pero la libertad plena en la que esas decisiones pueden hecerse como se quiere en forma absoluta, no existe.

Y no existe porque siempre debemos rendir cuentas a las personas que nos rodean, además debemos tomar esas decisiones en función de las personas con las que vivimos y que debemos respetar y considerar, sobre todo si esas personas son los hijos que son su plena responsabilidad.

Recuerde que la conducta que se tenga será copiada por los hijos y es necesario cuidarla y permitir que sirva de modelo para construir el respeto y estima que las personas deben tener por su propio cuerpo, la motivación y dedicación que se debe tener a la hora de estudiar, la responsabilidad en el trabajo, etc.

Todas estas conductas modelo, deben servir de guía a los hijos y por lo tanto son decisiones que se toman con mucha cautela, tomándolos en cuenta, por esa razón la libertad nunca es absoluta, no existe y siempre es necesario medir las consecuencias y las personas que se pueden ver afectadas como resultado de los actos elegidos.

En la juventud, los adolescentes desean su libertad para ir a fiestas, salir cuando quieran, disfrutar de paseos, pero eso puede ser posible cuando se tienen los medios económicos para la independencia familiar, que se logra con un trabajo, que debe respetar y considerar a la hora de ese tipo de disfrute, por lo que no tiene libertad de hacer lo que se le antoje.

Las personas cuando se divorcian quieren recuperar su  tiempo perdido y esperan conocer nuevos amores, tener nuevas experiencias sexuales, dormir a la hora que se antoje, cocinar si es de su agrado o comer afuera, pero si tiene hijos, nada de esto será posible, a menos que quiera ver cómo la vida le pasa factura, cuando estos hagan lo mismo que usted y ya sea demasiado tarde.


Y si no tiene hijos, tiene hermanos, padres y otros familiares que usted debe respetar, considerar y que le limitarán cuando se preocupen por usted y le exijan explicaciones de lo que hace. La verdadera libertad es hacer lo que usted debe hacer y no lo que quiere hacer, siempre respetándose a usted mismo y a quienes le rodean.