Diván pata Todos

E/Psicología Yosmar Fernández Villegas

lunes, 7 de diciembre de 2015

El poder

Yosmar Fernández Villegas CNP 19.899 / Estudiante de Psicología
divanparatodos@gmail.com Twitter: @yosmarfvillegas

La sensación de poderío permite al sujeto experimentar placeres que paulatinamente se presentan con mayor frecuencia; la conducta déspota, imponente, otorga experiencias resultantes que cada vez son más efectivas en el modelamiento, haciendo que la persona, víctima de las acciones del poder, se sienta cada vez más omnipotente.

La omnipotencia consolida el falso concepto de que lo puede todo y comienza a deshumanizar el contexto con una despersonalización que se hace cada vez más contundente. El apoyo a su alrededor alimenta el trastorno y se evidencia un contagio social en un círculo que se alimenta de sus necesidades y deseos satisfechos.

La naturaleza hedonista del ser humano se hace evidente y se convierte en centro de interés para quienes conforman el circulo, en el que cada vez hay más personas que desean entrar. Cuando los logros alcanzan conquistas arrasadoras el juego se revierte afectando a los más desposeídos, que no forman parte del círculo.

Por todo lo anterior es conveniente la comprensión de que el equilibrio, capaz de mantener la salud mental y social, es lo más recomendable para cualquier familia, comunidad, organización, pueblo, ciudad, estado o país. Otorgar poder absoluto a uno sólo en la familia, traerá insatisfacción al resto.

La recomendación es el equilibrio, el compartir los deberes, los derechos, compartir las obligaciones, tomar en cuenta todas las ideas, respetar la diversidad de pensamientos, haciéndonos cada vez más asertivos y menos agresivos. La ciencia lo respalda, la espiritualidad lo exige, la vida lo demuestra.


De allí el dicho “lo que es bueno para el pavo, es bueno para la pava”. Hay que formar parte de círculos, equipos, grupos saludables, que permitan el equilibrio y haya una dosificación de poder que no se salga de control y que no pierda su norte, para que seamos no solo buenos ciudadanos, sino buenos hermanos como lo manda la ley de los hombres y la ley de Dios.

No hay comentarios:

Publicar un comentario